Llegué a abrazarte,
a rodear el altar de tu cuerpo
en febril delirio,
a acoger tormentas entre mis muslos,
a morir por empaparme
de tu vida en unos segundos.
a rodear el altar de tu cuerpo
en febril delirio,
a acoger tormentas entre mis muslos,
a morir por empaparme
de tu vida en unos segundos.
Llegué a sentir que volaba,
que mi carne cubierta de tu aroma
era lo que daba fuerza a mis alas,
a recorrer el cielo cada noche,
sin abandonar el abismo de mi cama.
Llegué a vivir el sueño de arrancar
la piel que hasta ahora me cubría
para vestirme de humedad y arena.
que mi carne cubierta de tu aroma
era lo que daba fuerza a mis alas,
a recorrer el cielo cada noche,
sin abandonar el abismo de mi cama.
Llegué a vivir el sueño de arrancar
la piel que hasta ahora me cubría
para vestirme de humedad y arena.
Llegué ser lo que tus labios besaron...
Hasta que volví a no ser,
cuando me despertó la luz del día.
Hasta que volví a no ser,
cuando me despertó la luz del día.
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